Lactancia, la mejor manera de proteger a tu bebé

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Lactancia, la mejor manera de proteger a tu bebé.

Para tu bebé no hay nada mejor que la leche materna. Cuando das de lactar a tu pequeño: Fortaleces su sistema inmunológico, lo proteges de enfermedades y brindas todos los nutrientes necesarios para su crecimiento óptimo y sano. Los beneficios incluyen un aumento sustancial en la inteligencia, confianza y seguridad. 

Cabe mencionar que una lactancia prolongada, además, impulsa un vínculo único entre madre e hijo: Los pequeños se sienten más seguros emocionalmente pues encuentran un refugio, una respuesta de mamá.  

Lastimosamente, alrededor de la lactancia se han creado una serie de miedos e inseguridades. Por ello, queremos compartirte algunos siguientes consejos práctico:

Prepara tu cuerpo

Prepara tu cuerpo para la lactancia antes del nacimiento de tu bebé. Los primeros días lactar duele. Para evitarlo, te recomendamos -desde la semana 38- estimular tus pezones con masajes y cremas especializadas que suavizan tu piel. Esta misma técnica evita grietas y sangrados futuros.

Cuestión de tiempo

Al inicio parece agotador pero con el transcurso de las semanas serás toda una experta. Por ejemplo, darle pecho a tu bebé cada tres horas (15 minutos por cada lado) hace que tu cuerpo aumente progresivamente la producción de leche.

La posición correcta

Para evitar cólicos en tu bebé, es importante lactar en una posición adecuada. Durante el primer mes, te sugerimos hacerlo con la espalda recta e inclinar a tu bebé hacia tu pecho (no totalmente acostado).

Dile no a la fórmula

En lo posible, dile no a la fórmula. Los sucedáneos no aportan ni de cerca los beneficios antes descritos de la leche materna. Lactar previene la obesidad y la diabetes. Sí, la fórmula puede ser una opción -hasta “la salvación”- en ciertos casos, pero no debe constituirse en un sustituto de la lactancia.

Cuida tu alimentación

Durante la lactancia, lleva una dieta que favorezca la producción de leche. Algunas recomendaciones: toma abundante agua, opta por productos ricos en proteína (Como las carnes magras) y cereales integrales. Recuerda que lo que comes influye en la calidad, sabor y nutrientes de tu leche. 

Crea tu banco de leche

Si por tus actividades profesionales se te complica la lactancia y tienes una buena producción de leche, no te preocupes. La solución es crear tu propio banco de leche, congelando lo que recolectas durante el día. Recuerda guardarlas en bolsas especializadas para ello –breastmilk storage bags- o en tarritos de muestra esterilizados.

Estimula el uso de biberón

Crea en tu bebé el hábito del biberón; así, si tienes que salir, puedes encargarlos a otra persona y mantener la lactancia.

Sobre la lactancia se han constituido en un montón de miedos: “No tengo suficiente leche”, “No hay que hacerlo en público”, “Tienes que seguir un horario”. Cuando dudes, recuerda que no hay nada más mágico que tener pegadito a tu bebé. Si eso pasa, todo fluye.

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